Barilla dice que el 99.8% de sus envases están diseñados para ser reciclables, mientras que los materiales reciclados y a base de papel continúan creciendo, junto con importantes avances en la recuperación y reutilización de agua en toda su red de producción.

Barilla avanza en el envasado circular y la eficiencia del agua en su impulso de sostenibilidad.

Grupo Barilla

Grupo Barilla está reforzando su estrategia ambiental combinando un diseño de embalaje más circular con un enfoque más fuerte en la gestión responsable del agua, dos áreas que se están volviendo cada vez más críticas para las industrias alimentaria y de embalaje. Anunciada alrededor del Día Mundial del Reciclaje y el Día Mundial del Agua, la última actualización de la compañía muestra cómo los objetivos de sostenibilidad se están traduciendo en acciones medibles en todas sus operaciones, desde los materiales de embalaje hasta los sistemas de recuperación de agua dentro de sus plantas de producción.

Una de las señales más notables es el progreso de Barilla en la circularidad del embalaje. La compañía afirma que el 99,8% del embalaje que vende está diseñado para ser reciclable, una cifra que destaca hasta qué punto la reciclabilidad se ha integrado en el desarrollo del producto. A nivel mundial, más del 50% de los materiales utilizados en el embalaje del Grupo son reciclados, mientras que el 71% del embalaje total está basado en papel o cartón. Para el sector del embalaje, esto es significativo porque refleja un cambio continuo alejándose de insumos de origen fósil y hacia estructuras que encajan más fácilmente en las corrientes de reciclaje existentes.

El enfoque de Barilla hacia el embalaje está guiado por sus Principios de Embalaje Sostenible de larga data, introducidos en 1997 y actualizados con el tiempo para reflejar las expectativas regulatorias, técnicas y ambientales en evolución. Más allá de la reciclabilidad, la compañía también trabaja en la reducción en la fuente, con el objetivo de eliminar alrededor de 4,000 toneladas de material de embalaje para 2030 mediante proyectos de rediseño. Esto muestra que la estrategia no se limita a cambiar materiales, sino que también incluye la reducción de peso y la optimización estructural, ambos cada vez más centrales para la sostenibilidad del embalaje.

Un ejemplo emblemático es la conocida Caja Azul de Barilla Pasta, que utiliza cartón de fibra virgen proveniente de bosques gestionados de manera sostenible. El envase también incorpora tintas de bajo olor, lo que ayuda a mejorar la compatibilidad con los sistemas de reciclaje de papel. En términos prácticos, el proyecto demuestra cómo la identidad de la marca, la protección del producto y la reciclabilidad pueden combinarse sin comprometer la seguridad alimentaria ni el atractivo en el estante. Es un caso de estudio útil para convertidores y propietarios de marcas que buscan equilibrar el rendimiento con las consideraciones de fin de vida.

Al mismo tiempo, Barilla está conectando la sostenibilidad del embalaje con objetivos más amplios de eficiencia de recursos, especialmente en torno al agua. El agua sigue siendo un recurso estratégico para la fabricación de alimentos, y la compañía ha aumentado la cantidad de agua reciclada y reutilizada en un 45% en 2024 en comparación con 2022. En áreas con estrés hídrico, ese aumento alcanzó un 164%, subrayando la importancia de adaptar las operaciones a las presiones ambientales regionales. El sistema de gestión ambiental de la compañía, alineado con ISO 14001, y su uso de herramientas de evaluación del ciclo de vida muestran un enfoque más integrado en el que el embalaje, la producción y el uso de recursos se tratan como parte del mismo marco de sostenibilidad.

La planta de Rubbiano en Parma, dedicada a salsas y pesto, destaca como un ejemplo clave. Las mejoras en el tratamiento de aguas residuales han permitido la recuperación de más de 62,000 metros cúbicos de agua entre 2022 y 2024. Barilla ahora planea invertir más de 5 millones de euros en el sitio dentro de su más amplio Plan de Energía y Agua, parte de un programa de 168 millones de euros lanzado en 2024. El objetivo a largo plazo es aumentar el índice de agua reciclada en un 250% en las áreas con mayor estrés hídrico para 2030, en comparación con los niveles de 2022.

Conclusión

El último progreso de Barilla muestra que el futuro del embalaje sostenible está cada vez más ligado a estrategias más amplias de recursos, donde la reciclabilidad, la reducción de materiales y el uso responsable del agua se desarrollan juntos en lugar de aisladamente.

Para la industria del embalaje, el mensaje es claro. La sostenibilidad ya no se mide solo por si un envase puede reciclarse, sino por qué tan efectivamente las empresas gestionan el sistema completo a su alrededor. Al vincular el embalaje circular con la eficiencia operativa del agua, Barilla presenta un modelo más amplio de desempeño ambiental que probablemente se volverá más común a medida que la regulación se endurezca y las marcas busquen ganancias de sostenibilidad más profundas y respaldadas por datos.


Más información(Barilla Group)

Palabras clave

Barilla , embalaje reciclable , gestión del agua , sostenibilidad , economía circular

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