El proyecto BioSupPack, financiado por la UE, ha desarrollado materiales de embalaje biobasados a partir de residuos cerveceros, avanzando en recubrimientos de PHB y PHA, así como en formatos de fibra compostable, alineados con la economía circular de Europa y los objetivos del PPWR.

BioSupPack convierte los desechos de cervecerías en soluciones de embalaje circular para Europa.

BioSupPack, una iniciativa de investigación financiada por la UE liderada por AIMPLAS, ha demostrado cómo los residuos de cervecería pueden transformarse en materiales de embalaje de alto valor, ofreciendo una ruta práctica hacia sistemas de embalaje más circulares y basados en bioproductos en Europa.

Durante un período de cinco años, el proyecto desarrolló y validó varias alternativas a los plásticos de origen fósil, utilizando los granos gastados de cervecería como materia prima para nuevos materiales diseñados para aplicaciones de embalaje flexibles, basadas en fibras y rígidas.

El trabajo es especialmente relevante en un momento en que el sector europeo del embalaje está bajo presión para alinearse con el Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR). Con el objetivo de la UE de que todos los envases puestos en el mercado sean reciclables para 2030, los proyectos que combinan materias primas renovables, escalabilidad industrial y soluciones para el fin de vida son cada vez más importantes. BioSupPack se posiciona en ese contexto vinculando subproductos agrícolas, innovación material y diseño circular en una cadena de valor integrada.

En el corazón del proyecto está un proceso de biorrefinería que convierte los subproductos de cervecería en polihidroxibutirato (PHB) mediante un pretratamiento con plasma y fermentación microbiana. Este proceso alcanzó el nivel de madurez tecnológica 6, lo que significa que ya se ha demostrado en un entorno industrial relevante. Paralelamente, el consorcio desarrolló recubrimientos basados en PHA como alternativas biodegradables a las capas convencionales de polietileno y PVC, dirigidos a usos en cartón y textiles. Estos recubrimientos también alcanzaron TRL 6, subrayando el progreso del proyecto más allá de la investigación de laboratorio.

BioSupPack también avanzó en embalajes compostables basados en fibras con propiedades barrera adecuadas para aplicaciones exigentes como envases para helados. Estos materiales alcanzaron TRL 7, al igual que las formulaciones de PHB para embalajes rígidos del proyecto, que fueron validadas a escala industrial para usos que incluyen botellas y estructuras para exhibición en tiendas. Es importante destacar que estas soluciones son compatibles con rutas de fabricación existentes como el moldeo por soplado de extrusión y moldeo por inyección, un factor crucial para la adopción industrial porque reduce la necesidad de cambios disruptivos en la infraestructura de transformación.

El consorcio, compuesto por 18 organizaciones de toda la cadena de valor de los bioplásticos, también exploró soluciones para el fin de vida y la gestión de residuos. Se desarrolló un prototipo de clasificación para identificar y separar estas nuevas corrientes de embalajes biobasados, mientras que los materiales fueron diseñados para ser adecuados para el reciclaje enzimático utilizando enzimas selectivas. Esto añade otra dimensión al modelo circular, combinando el abastecimiento renovable con vías de recuperación dedicadas en lugar de depender únicamente de las reclamaciones de compostabilidad.

BioSupPack demuestra que los flujos de residuos agrícolas pueden convertirse en una materia prima seria para el embalaje de próxima generación, conectando la eficiencia de recursos, la viabilidad industrial y la preparación regulatoria.

Con un presupuesto total de 7,6 millones de euros bajo la Iniciativa Conjunta Circular Bio-based Europe, el proyecto también contribuye a objetivos europeos más amplios como el Pacto Verde Europeo y la Estrategia de Bioeconomía de la UE. Su importancia va más allá de una plataforma material: muestra cómo se pueden construir nuevas cadenas de valor alrededor de residuos que de otro modo permanecerían infrautilizados. Para fabricantes de embalajes, propietarios de marcas y productores de biopolímeros, las tecnologías ofrecen un ejemplo concreto de cómo el embalaje circular puede escalarse a partir de corrientes locales de biomasa mientras se cumplen los requisitos de rendimiento en aplicaciones reales de mercado.

Para la industria del embalaje, BioSupPack es una señal clara de que la transición hacia materiales circulares no dependerá de una única solución, sino de la combinación de materias primas renovables, innovación en procesos, compatibilidad manufacturera y opciones claras para el fin de vida. Al convertir los residuos de cervecería en sistemas de embalaje funcionales, el proyecto refuerza la idea de que el futuro del embalaje puede construirse cada vez más a partir de subproductos antes considerados solo como residuos.


Más información(AIMPLAS)

Palabras clave

BioSupPack , embalaje circular , residuos de cervecería , bioplásticos , PPWR

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