UNESDA está instando a las instituciones de la UE a acelerar la orientación sobre el Reglamento de Envases y Residuos de Envases, advirtiendo que las normas no resueltas sobre PFAS, envases agrupados y reutilización podrían interrumpir la inversión y las operaciones.
La industria de bebidas refrescantes de Europa pide claridad regulatoria urgente
La Regulación de la UE sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR) se acerca a su aplicación el 12 de agosto de 2026. Según UNESDA Soft Drinks Europe, las empresas siguen inseguras sobre varios requisitos clave de cumplimiento a solo cinco meses de la entrada en vigor de la ley, lo que genera preocupación creciente en las cadenas de suministro de envases de bebidas.
El sector afirma apoyar la ambición de la UE de acelerar la circularidad y mejorar el desempeño ambiental de los envases. En los últimos años, los productores de bebidas han invertido mucho en formatos reciclables, sistemas de devolución de envases, contenido reciclado y modelos de reutilización. UNESDA señala que sus miembros corporativos ya han alcanzado, o están cerca de alcanzar, objetivos de reciclabilidad del 100% para sus envases. También destaca que 16 países de la UE ya operan un Sistema de Devolución de Envases, y se espera que más se sumen a medida que la infraestructura crezca. Además, el sector indica que el 51,7% del PET usado en botellas de plástico en 2024 fue PET reciclado, superando ya su objetivo para 2025 y alineándose con los objetivos obligatorios de la UE sobre plásticos de un solo uso.
A pesar de estos avances, la asociación sostiene que la implementación de la PPWR se está convirtiendo en un riesgo operativo. Las empresas necesitan certeza para planificar inversiones, rediseñar envases, asegurar el suministro de materiales y adaptar las líneas de producción. Sin una orientación oportuna, las empresas corren el riesgo de retrasos, costos adicionales y menor competitividad. UNESDA advierte que solo los avisos legales pueden no ser suficientes para resolver las preguntas prácticas que aún rodean la regulación.
Tres áreas se consideran particularmente urgentes
La primera es la prohibición de PFAS. Aunque se espera que la Comisión Europea adopte un enfoque pragmático, la industria señala que aún no existe una metodología armonizada de la UE para PFAS en envases en contacto con alimentos. Si los Estados miembros aplican interpretaciones diferentes, las empresas podrían enfrentar fragmentación en el Mercado Único, complicando el cumplimiento y el comercio transfronterizo.
El segundo tema es el envase agrupado de plástico de un solo uso. No se espera una guía antes de 2027, aunque el plazo relevante de la PPWR es 2030. UNESDA argumenta que esto deja muy poco tiempo para que las empresas se adapten. Afirma que las empresas necesitan saber qué tipos de envases seguirán permitidos y cuáles serán prohibidos para planificar adecuadamente las inversiones. El costo de la transición podría ser sustancial, con estimaciones que sugieren que los cambios solo para el sector de bebidas refrescantes podrían superar los 2.000 millones de euros.
La tercera preocupación principal es la reutilización. Las empresas de bebidas reconocen que los sistemas reutilizables pueden ayudar a reducir los residuos de envases, pero argumentan que el marco de exenciones aún carece de claridad práctica. Algunos Estados miembros ya han logrado avances importantes mediante sistemas de recogida y reciclaje de alto rendimiento, y el sector quiere que estos logros se reflejen adecuadamente cuando se evalúen las exenciones nacionales. Con los objetivos de 2030 acercándose, las decisiones retrasadas podrían perjudicar la planificación de inversiones.
Para la industria del envase, el debate pone de manifiesto un problema más amplio: la regulación por sí sola no garantiza la circularidad a menos que esté respaldada por reglas claras y viables de implementación. Los productores de envases, convertidores, propietarios de marcas y minoristas necesitan una guía predecible para realizar cambios técnicos a tiempo y a gran escala. En el caso de los envases de bebidas, esas decisiones afectan desde la selección de materiales y los envases agrupados para transporte hasta los sistemas de recogida y la infraestructura de reutilización.
La advertencia de UNESDA aumenta la presión sobre las instituciones de la UE para que actúen más rápido. A medida que avanza la cuenta regresiva para agosto, el mensaje del sector es que la transición hacia envases circulares solo puede tener éxito si se brinda a las empresas la claridad necesaria para actuar con confianza.
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