Metsä Group y Andritz comienzan a probar la captura de carbono en la fábrica de pulpa de Rauma, con el objetivo de capturar CO₂ de origen biológico de los gases de escape para su uso futuro en las industrias química y de combustibles.
Metsä Group ha entrado en la fase de pruebas de un innovador proyecto piloto de captura de carbono en su fábrica de pulpa de Rauma en Finlandia. Lanzado en colaboración con el proveedor de tecnología Andritz, el piloto tiene como objetivo explorar la viabilidad de capturar dióxido de carbono de los gases de escape de la fábrica de pulpa, una aplicación que hasta ahora ha sido poco utilizada en la industria papelera.
Aunque la tecnología de captura de carbono no es nueva, su uso en la producción de pulpa presenta desafíos y oportunidades únicas. El proyecto piloto, en funcionamiento desde junio de 2025, marca un hito importante en la sostenibilidad industrial. En los próximos meses, Metsä Group evaluará varios parámetros operativos, incluyendo consumo de energía, eficiencia de captura, necesidades de tratamiento de gases de escape y la calidad del CO₂ capturado.
“Hasta ahora, la tecnología parece estar funcionando bien con los gases de escape de la fábrica de pulpa”, dijo Kaija Pehu-Lehtonen, vicepresidenta senior de Desarrollo de Negocios y directora del proyecto de captura de carbono en Metsä Group. Su declaración refleja el éxito inicial de integrar sistemas de captura en un entorno de producción existente sin comprometer la eficiencia o requerir más materia prima.
Mirando hacia el futuro, Metsä Group está explorando el desarrollo de una planta de demostración a mayor escala en el mismo sitio, con una capacidad anual propuesta que oscila entre 30,000 y 100,000 toneladas de CO₂ capturado. En comparación, el piloto actual captura alrededor de una tonelada por día. Sin embargo, no se ha tomado una decisión formal sobre la ampliación, pendiente de evaluaciones detalladas de la viabilidad técnica, la viabilidad financiera y el apoyo regulatorio.
"Las inversiones relacionadas con la captura son grandes y el mercado está poco desarrollado, por lo que estamos avanzando gradualmente", explicó Pehu-Lehtonen, enfatizando la complejidad y novedad de las cadenas de valor del CO₂ en este contexto.
El CO₂ capturado, al ser de origen biológico, tiene un gran potencial para ser reutilizado en las industrias química y de combustibles como una alternativa sostenible a las materias primas de origen fósil. Crucialmente, su captura no requiere un aumento en el uso de materias primas ni afecta los volúmenes de producción, convirtiéndolo en un subproducto circular que se alinea con los objetivos de neutralidad climática.
Esta iniciativa piloto también es un claro ejemplo de cómo la industria puede tomar medidas proactivas para apoyar el Pacto Verde de la UE y otros objetivos ambientales. Sin embargo, la realización comercial completa de la captura de carbono en la producción de pulpa depende en gran medida del desarrollo de marcos regulatorios de apoyo e inversión pública. Metsä Group está solicitando un aumento en la ayuda estatal y una dirección política clara para desbloquear la adopción a escala industrial.
Al ser pioneros en esta tecnología en un entorno industrial de producción de pulpa, Metsä Group no solo demuestra liderazgo climático, sino que también cataliza la formación de nuevos mercados y cadenas de valor verdes. A medida que las industrias en toda Europa se transicionan hacia modelos de bajo carbono, estas iniciativas pueden convertirse en elementos centrales para descarbonizar sectores tradicionalmente de alta emisión como la pulpa y el papel.
El progreso del piloto será monitoreado de cerca durante el otoño de 2025, y los resultados probablemente darán forma a futuras estrategias de utilización de carbono en los sectores de embalaje y materiales biológicos.
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